Estrategias de creación de efectos
Este es el sonido de un libro cayendo al suelo. Esta procesado con reverb y distorsión.
En los escenarios de la acción es recomendable grabar todos los sonidos que puedan parecer interesantes. En caso de hacer wildtracking es preferible utilizar pistas diferentes de las que utilicemos para grabar los diálogos o los efectos sincrónicos, o incluso cintas diferentes. También es util captar en los escenarios de la acción los denominados room tones o sonido de ambiente. Hay que pensar que incluso una habitación aparentemente tranquila y silenciosa tiene un room tone.
Disponer de esos sonidos puede ayudar a homogeneizar la sonoridad de la banda sonora, a minimizar diferencias tonales cuando los diálogos procedan de tomas diferentes, y en generar, proporcionarán un mayor realismo.
Cuando necesitamos crear efectos "de la nada", es recomendable tratar de partir de algún sonido vagamente parecido o relacionado con el que necesitamos. A partir de él siempre es posible experimentar con algunas estrategias para convertirlo en un auténtico efecto:
- Variar la velocidad de reproducción o la altura.
- Comprimirlo y expandirlo en el tiempo.
- Filtrarlo o ecualizarlo selectiva y drásticamente.
- Transformarlo con procesos basados en retardos (flanger, chorus, phaser...).
- Editarlo en fragmentos pequeños y re-ensamblarlo a modo de mosaico.
- Acumular varias capas de sonidos similares o no, para generar uno de nuevo y diferente.
A la hora de generar efectos debemos pensar en el género al que pertenece la producción que sonorizamos pues no es lo mismo crear un disparo casual para una comedia que crear uno para una película policiaca. En general será util tratar de comprender las convenciones propias del género (por ejemplo: exageraciones y sonidos pasados de vuelta para dibujos animados, sonidos etéreos, electrónicos para fantasía, efectos vulgares y manidos para comedias de situación de infinitos capítulos...). También puede ser de gran ayuda el pensar en términos de sensaciones, en lugar de tratar de preservar a toda costa el realismo (en otras palabras: disociar el nombre del efecto de su contenido sonoro): si la sensación conseguida por el efecto es acorde con el tono de la acción y con el objetivo del director el efecto puede ser aceptable (por ejemplo, para sonorizar una explosión atómica puede llegar a servir el ruido de unas grandes cataratas), y el espectador no se apercibirá de que el origen del sonido no se corresponde con lo que ve. Siguiendo con esta misma línea de recomendaciones, es útil plantearse si el efecto que necesitamos posee alguna característica sonora distintiva, primordial (un tipo de ataque, un ritmo determinado...); si es así podemos tratar de centrarnos en esa característica (y buscar en una colección otros sonidos que la compartan) pues una vez hallada será más sencillo acabar de redondear el efecto con otros sonidos que a priori no parecerían encajar. En el caso de necesitar re-crear sonidos naturales es útil descomponer la situación en la que se generan ya que suele poderse distinguir diversas fases o sonidos "base" que se van integrando o desintegrando a lo largo de esa evolución temporal: es la estrategia de divide y vencerás. Finalmente, antes de descartar un sonido, hay que escucharlo con la perspectiva propia que debiera tener en la banda sonora (tal vez a volumen máximo no nos convenza, pero integrado en el ambiente de fondo, tal y como se podría deducir de las imágenes, sí que resulte apropiado).